Antes de escribir estas palabras, me estaba picando un mosquito al cual intenté matar pero escapó de mis garras. Re que a mí nunca me pican y ahora impredeciblemente les cabe mi sangre amarga. Mi vida es la paja misma, es decir mi cuerpoúnicamente soporta dormir y quizás alguna que otra actividad no muy forzada. No pinta salir, no pinta nada. Y no es que esté sumida en la depresión, no. Es paja. No quiero salir de mi cama, de mi antro (o pieza), no quiero que me jodan, no quiero que alteren este estado de equilibrio psicológico y espiritual que estoy transcurriendo. Bueno deliré un toque pero es algo así. Mi vieja me quiere mandar con Mercedes otra vez, y yo le digo no no no. Debería dormir. Voy a dormir. Estoy durmiendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
dejá que tus manos hablen