viernes, 9 de diciembre de 2011

oh baby, I feel so down

luego de una tarde de aquarius, palabras, silencios, besos y abrazos, termino el 8 de diciembre embriagándome en el cumpleaños de Flor. Birra va, birra viene, se me adormecen los músculos y solamente quiero reír y caerme en una cama elástica. Después de esas sensaciones, salimos a la calle en dirección al centro (la movida) y escucho botellazos, saltan vidrios, que ahora suenan en mi cabeza. Entramos en un bar, el aire viciado, casi no hay oxígeno (o no lo hay) gente bailando música de fiesta, meneando, chapando, fumando, alcoholizándose. Mis amigos se dan picos, después los veo prendiendo y terminando cigarros. Salimos de ahí y nos veo en la puerta de otro bar, donde no nos dejan entrar porque algunos somos menores aún. Nos cruzamos con unos hippies que venden alcohol y tocan blues en la guitarra, pero los pibes prepotean al hippie y éste se calienta y casi que le da una buena piña, entonces rajamos. Media hora en la calle, viendo autos pasar, gente borracha tambaleándose y ofreciendo birra y no sé qué más. Ninguno sabe para dónde agarrar así que nos vamos a otros bares muy de mierda. Los menos ya no pueden más, están fisura total y las chicas nos vamos nuevamente adonde no nos dejaron entrar, y esta vez tenemos éxito. Cigarrillos, agua, un chico universitario que entabla una charla, un barman que se hace el amigo, un vino y ya nos agarra la paja a todos, entonces vamos a tomar un remis. El Gallego pierde la calma cuando nos quieren sacar de la lista de espera y casi se caga a trompadas con un señor de la remisería. Tenemos que ir a otro lado. De repente aparezco en mi casa, haciéndome un café con leche y comiendo un sanguche de queso, mientras mi papá habla sobre la fiesta retro y mi mamá hace mates.



Hace un rato vino Lucho para que le explique no sé qué cosa del colegio, pero Lucas no venía, así que nos quedamos en la vereda fumando, hablando de la vida y riéndonos de su pseudorelación marital con Lucas.

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